Este artículo sitúa la evaluación participativa en el marco de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los que sostienen la urgente necesidad de la inclusión social y el protagonismo de la sociedad civil en la construcción de un mundo donde “nadie se quede atrás”. El trabajo aboga por una evaluación inscripta en una perspectiva transformadora de la realidad, capaz de crear un diálogo reflexivo y crítico entre múltiples actores que se vinculan con una intervención, programa o proyecto. Se valora la evaluación participativa como un enfoque pertinente al actual contexto de América Latina, destacando la importancia de crear oportunidades para participar así como capacidades para desarrollar un protagonismo transformador de la ciudadanía.

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